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March 23
Es mediante la práctica y el desapego que lograremos controlar las fluctuaciones de la mente.
La práctica es el esfuerzo continuo para establecer un sólido control sobre las
ondas mentales.
La práctica queda firmemente establecida cuando es seguida durante un largo
período de tiempo sin interrupción y con sincera devoción.
Yoga Sutras de Patanjali, Capítulo. 1
Es frecuente que los practicantes que inician su andadura en el camino del Yoga
lo hagan con entusiasmo. Se encuentran encantados por los beneficios de la
práctica y por el estado de bienestar que les aporta, agradeciendo las
enseñazas que reciben.
Al poco tiempo las mismas personas pueden volverse irregulares en la práctica, comienzan
a aparecer obstáculos atribuidos a distintas causas, dependiendo de cada uno, terminando
muchas veces abandonando la práctica del yoga. Algunos volverán a probar y
volverán a obtener un resultado idéntico. Otros perseveran en el trabajo y unos
pocos se introducirán en la esencia de la práctica.
Un camino por el que transitamos todos… ¿por qué?
La Disciplina
El Yoga es
una “disciplina”. La palabra disciplina viene del verbo latino “discere” que
significa “aprender”. Por lo tanto en Yoga hay algo que aprendemos. Aprender
lleva tiempo, lleva al principio esfuerzo y perseverancia en la práctica. La
palabra “disciplina” viene también relacionada con la palabra “discípulo” que
es el que aprende o se deja enseñar. Dejarse enseñar quiere decir ser permeable
a lo que hay que aprender, esto es a las experiencias que aportan las técnicas
del Yoga. Dejarse enseñar es la actitud correcta en la práctica, dejarse
enseñar por el propio cuerpo, la respiración, la mente, por la vida … Hay una actitud
de testigo, de observador, es la actitud del discípulo. La mente se encuentra
en un estado de observación activa, aprende y aprehende de la experiencia.
Aprehender es concebir las especies de las cosas sin hacer juicio de ellas o
sin afirmar ni negar, ampliando el campo de la mente. Y este es el profundo
significado de la palabra disciplina.
Pero la disciplina requiere inteligencia, práctica, perseverancia, paciencia y
una actitud de la mente positiva y abierta.
Estableciendo la práctica
Toda disciplina para ser dominada requiere de práctica regular o ejercicio,
cuya palabra en sánscrito es “abhiasa” y cuya definición nos la dá Patanjali en
su Yoga sutra: “La práctica (abhiasa) es el esfuerzo continuo para establecer un
sólido control sobre las ondas mentales.”
Enseguida
surge en la mente del practicante la pregunta:” ¿Cuánto tiempo tengo que
practicar, un año, un mes?”. No hay una única respuesta a esta pregunta pues,
para empezar a caminar hay que dar el primer paso y conocer el ritmo de la
marcha que no será igual para cada persona, y en cada momento. Por lo general
se necesitan de varios años de práctica regular para ir profundizando en
la esencia de la disciplina, pero a no ser que esta práctica sea
inteligente, el esfuerzo puede ser en vano. Práctica inteligente implica
entender el proceso, y qué pasa con cada uno de forma singular, pues cada
persona encuentra obstáculos y atajos en la práctica que son diferentes de los
demás.
En Yoga es mas importante la regularidad que la cantidad pues buscamos un ritmo
armonioso en la práctica, una práctica inteligente podría ser por ejemplo en
vez de empezar a meditar todos los días una hora, comenzar con dos veces por
semana diez minutos, hasta establecer esta práctica y aumentar gradualmente.
La Devoción
La devoción es el motor de la práctica, es lo que dinamiza el impulso por
lograr los objetivos de la enseñanza. Es aquello por lo que se mantiene la
práctica. La devoción se cultiva con el corazón y la inteligencia, recordando
los beneficios positivos de la práctica. Muchos practicantes saben lo bien que
se han sentido durante una clase de Yoga o durante la meditación, por lo que
esta experiencia les ayuda a mantener vivo el fuego de la devoción.
Sin esta devoción en la práctica, la misma se torna mecánica y vacía.
El Desapego
El desapego significa no apegarse a los resultados de la práctica. Por eso la
sincera devoción se logra mediante el desapego.
La práctica depara un aire fresco, nuevo en la mente, la mente no puede prever
el resultado de la misma, por lo que tiene que desapegarse de los resultados,
para poder dejar que “lo nuevo” penetre en la experiencia. Hacerse permeable a
lo nuevo que hay en la experiencia del Yoga implica desapego. Y esta es una
herramienta muy poderosa para toda la práctica. Aprender a ser tolerantes y
pacientes con la experiencia extrayendo cada vez la fragancia de lo nuevo, sin
forzar la experiencia es fundamental para tener éxito en la práctica.
Consejos para la práctica:
1. Proponte la regularidad de forma gradual, y con un tiempo razonable, de
manera que puedas construir de apoco las bases de la práctica.
2. En la tradición
del Yoga, el profesor es el canal a través del cual fluyen las enseñanzas de un
Maestro. Y de esta manera llegan al alumno.
3. Las clases
de Yoga y Meditación en grupo generan una energia que favorece la práctica, es
mucho más sencillo para nosotros.
4. No te desalientes, si has dejado la
práctica, con
paciencia y amor retómala nuevamente, sin juzgarte por los
intentos fallidos.
5. Retén en tu mente la historia de tu práctica, lo bien que te has sentido
luego de una clase de yoga o de la meditación. Recuerda la paz
mental que te aportó para ese día y para tu vida. Esto te ayudará a
vencer la inercia para volver a practicar.
6. Se
flexible, y paciente en la práctica, desapegándote de los resultados de la
misma.
7. Persevera
de forma inteligente y triunfarás sin lugar a dudas.
8. Mantén la mente abierta a la práctica, centrada en el presente, se permeable a
lo que tiene para ofrecerte “hoy” tu práctica.
Suavidad, firmeza y perseverancia te llevarán a profundizar en la esencia de la disciplina
milenaria del Yoga.
Te
sorprenderás de lo que encontrarás cada vez, de la frescura de la experiencia.
Yamas
(principios universales)
1. Ahimsâ: Amabilidad, no-violencia, compasión por uno mismo y por los demás. Ser consciente de cómo nos tratamos a nosotros
mismos, a los otros y al entorno. Hay que relacionarse con todo y en todos los sentidos con extremo cuidado. Nos dañamos a nosotros
mismos cuando tratamos sin respeto a las demás personas y al medio ambiente.
2. Satya: Verdad de pensamiento, palabra y comunicación. Formular palabras antes de decirlas. Hay que decir la verdad cuando y solo cuando es buena para los demás.
3. Asteya: No robar, no tomar lo que se sabe que no es nuestro. El robo es el resultado de creer que nos falta algo, lo cual es contrario a la ley universal de la abundancia. Primero, hay que rechazar el deseo de apropiarse de lo que no es nuestro; más adelante, hay que trabajar para cambiar la creencia interior que conduce a tal deseo.
4. Brahmacarya: Moderación sexual, conservación de la energía, abstinencia, celibato. Evitar los excesos sexuales, que suponen la
forma más rápida de agotar las fuerzas vitales y desviar al yogui de su camino. No negar la sexualidad, pero no ser gobernado por ella. El
yoga permite liberarse del apego a la sexualidad sin negar sus virtudes.
5. Aparigraha: Confianza en uno mismo, no atesorar, no acaparar, no codiciar, generosidad en espíritu y acción. Aceptar estrictamente lo que se necesita y rechazar el resto. No gastar energía deseando lo que otros poseen (envidia).
Autoresponsabilidad (entender que creamos nuestra vida a cada momento), actuar para progresar y conectar con el sentimiento interno
de totalidad, son requisitos indispensables para el desarrollo de aparigraha.
Niyamas (preceptos individuales)
1. Shauca: Limpieza, pureza, cuidado del propio cuerpo y de lo que le rodea. Nuestro entorno refleja e influye en nuestro interior. Hay
que acentuar la limpieza y el orden en todo lo que nos rodea. Cuanto más consideremos nuestro entorno como un templo, más nos acercaremos a lo Divino.
2. Shantosha: Contentamiento, voluntad de aceptar lo que hay, lo cual conduce hacia la gratitud. La gratitud y la satisfacción conectan con el sentido de shantosha.
3. Tapas: Disciplina, ardor en las propias aspiraciones, fuego, uso del poder de elección para superar tamas, la inercia, y desarrollar un fuerte sentido de plenitud. “No permanezcas demasiado tiempo en una situación agradable”.
4. Svâdhyâya: Estudio de sí mismo, estudio de textos. Tomar tiempo al final de cada día para reflexionar y aprender de nuestras
acciones. Leer obras inspiradoras que pueda asimilar nuestra propia conciencia.
5.
Îshvarapranidhâna: Renuncia a
los frutos de nuestras acciones, sumisión a lo Absoluto. No es la acción lo que cuenta, sino la
intención que se esconde detrás. Hay que encontrar la forma de hacer que las acciones surjan del amor auténtico y ofrecerlas a lo
Divino. Esto conduce a la liberación ante el apego y las ilusiones de éxito y fracaso.
El tercer precepto de la conducta consciente, que en el Noble Octuple Sendero se denomina el habla correcta, consiste
en abstenerse de palabras falsas. El habla correcta nos plantea una
cuestión crucial ya que exige de nosotros que seamos conscientes de la forma en que utilizamos la energía de las palabras. Invertimos mucho tiempo, hablando, analizando, discutiendo, criticando y la mayor parte de este tiempo no estamos atentos ni conscientes.
Deberíamos estar atentos de nuestras motivaciones, de cómo nos
sentimos, de la reacción de nuestro cuerpo y si nuestra mente está
clara o nublada, deberíamos ajustar nuestras palabras a la verdad o a
lo que parezca más adecuado o más útil.
La palabra tiene un poder extraordinario y
puede ser destructiva o esclarecedora, puede convertirse en una crítica
mezquina o manifestarse por el contrario como una comunicación
compasiva. Lo único que se requiere es que permanezcamos atentos que
las palabras surjan de la profundidad de nuestro corazón. Cuando somos
sinceros y solo decimos solo aquello que pueda servir de ayuda, la
gente se siente atraída por nosotros. Ser conscientes y honestos aquieta y abre nuestra mente y fomenta la paz y felicidad de nuestro corazón.
En cierta ocasión
fue requerida la presencia de un maestro para que tratara de curar a un
niño enfermo,el maestro se limito a pronunciar una breve plegaria.
Entre los presentes se hallaba una persona escéptica que manifestó
abiertamente sus dudas con respecto a la eficacia de aquel sistema
curativo tan poco ortodoxo.Entonces el maestro se giró hacia el y le
espetó : “¡Tu no sabes nada sobre este asunto. !”. La persona se enojó
con esa respuesta y su rostro se llenó de ira y cuando estaba a punto
de responderle al maestro, este le dijo” si unas pocas palabras tienen
el poder de hacerte enfadar hasta este punto ¿Por qué no iban a tener
otras palabras el poder de curar?”.
Fuente: Goldstein y Kornfield March 17 Quién
dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre se llevo el río
Yo vengo a ofrecer mi corazón
No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan simple como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor
Luna de los pobres siempre abierta
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Como un documento inalterable
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco más
Cuando no haya nadie cerca o lejos
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Cuando los satélites no alcancen
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y hablo de países y de esperanzas
Y hablo por la vida, hablo por la nada
Y hablo de cambiar esta nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás
Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón Fito Páez
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