Bachan's profileLa vida está sucediendo ...PhotosBlogListsMore Tools Help

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    June 23

    Mente y tiempo

    Habia una vez un árbol y en el árbol una rama. En esta rama un pajarito permanecia con los ojos cerrados.
    Justo al abrirlos se dio cuenta que tenia a su lado un gato y rápidamente cerro los ojos, mientras pensaba ahora ya no me vé.
    El gato salto encima del pajarito y se lo comió.
    Comentario:
    El pajarito representa la mente...
    El gato el tiempo.
    La vida como el tiempo
    , pasan.
    La vida es un presente, vívela de verdad, conscientemente.
    January 12

    El halcón

    Cuenta la leyenda que el rey de una lejana comarca un buen día recibió en obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenase.

    Al cabo de algunos meses, el rey pidió informe al maestro cetrero acerca del entrenamiento de las valiosas aves.

    El maestro le informó  que uno de los halcones respondía perfectamente  al entrenamiento, pero que el otro no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día de su llegada.

    El rey mandó llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacer volar al ave.

    Entonces decidió encargar la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió….

    En un acto de desesperación, el rey decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una jugosa recompensa

    a la persona que hiciera volar al halcón.

    A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente frente a las ventanas de su palacio.

    El rey le dijo a su corte, Traedme al autor de este milagro.

    Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

    El rey le preguntó: ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste?  ¿Eres mago? Intimidado, el campesino le dijo al rey: No fue magia ni ciencia, mi Señor, sólo corte la rama y el halcón voló.

    Se dio cuenta que tenía alas y se empezó a volar. Las crónicas narran que desde entonces el halcón voló libre y sin restricción alguna y el rey simplemente disfrutaba de su vuelo…

    Las crónicas narran que desde entonces el halcón voló libre y sin restricción alguna y el rey simplemente disfrutaba de su vuelo…

     

    …y tú, a que estás aferrado que te impide volar?

    …qué es eso de lo que no te puedes soltar?

    Vivimos dentro de una zona de comodidad donde nos movemos y creemos que eso es lo único que existe.

    Dentro de esa zona está todo lo que sabemos y todo lo que creemos....

    Convivimos con nuestros valores,  nuestros miedos y nuestras limitaciones.

    En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia.

    Tenemos sueños, queremos resultados, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos

    a correr riesgos.

    No siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles.

    Deja de aferrarte a tu propia rama y corre el riesgo de volar más alto

    ¡ATRÉVETE A VOLAR!

    ¡APROVECHA TU VIA Y VÍVELA!

    September 16

    El Canto de Dios

    Se reunió en sabio Gurú con sus discípulos como lo hacía todas las mañanas. Dios era el tema de aquel día y la discusión estaba supremamente interesante, entonces, cansado ya de paráfrasis filosófica un discípulo preguntó a quemaropa:
    -Maestro sublime, dinos pues, porqué crees tu que existe Dios?
    El Gurú dirigió su mirada risueña al horizonte y oyendo el bello canto del ruiseñor contestó:
    -Dios es como esa ave que se esconde tras el árbol: no podemos verla, pero sabemos que está allí porque oímos su canto.

    DIOS MORA TRAS TODAS LAS COSAS
    Y SU CANTO LO ENTONAN TODAS LAS COSAS,
    PERO ES MUY PRONUNCIADA LA SORDERA
    DEL HOMBRE, QUE ESCUCHA MAS EL
    ESTRUENDO DE LOS COCHES QUE
    LOS LATIDOS DE SU CORAZON.
    May 20

    La rosa y el sapo

    Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Que maravilla al saber que era la rosa mas bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.

    Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Esta bien, si así lo quieres. Poco tiempo después el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: Vaya que te ves muy mal. ¿Que te paso? La rosa contesto Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo solo contesto, Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la mas bella del jardín.

     COMENTARIO: Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos mas que ellos, mas bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.. Dios no hace a nadie para que este sobrando en este mundo, todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie.
    April 27

    Un cuento hindú

    Un vendedor de sombreros, al despertar tras echar una cabezada a la sombra de un árbol, se encontró con que unos monos habían cogido todos sus sombreros. Enrabietado, se quitó el sombrero que lleva puesto y lo tiró al suelo.
    Los monos, con su tendencia a la imitación, también arrojaron los suyos. Entonces el vendedor corrió a recogerlos y se marchó. Medio siglo después su nieto, también vendedor de sombreros, colocó su mercancía bajo el mismo árbol y se echó una siesta. Al despertarse, los monos se habían llevado todo. Recordó la historia de su abuelo y tiró su sombrero al suelo... Pero ninguno de los monos le imitó. Al rato uno de ellos bajo del árbol y le dijo: "¿Creías que los demás no hemos tenido abuelo?"

    March 13

    El Carpintero

    No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Esta larga y beneficiosa colaboración termino repentinamente. Comenzó con un pequeño malentendido y que fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.
    Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo por unos días", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso". "Sí", dijo el mayor de los hermanos, "Tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y el tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, el pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca más."
    El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho."
    El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo. El carpintero trabajo duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del ocaso, cuando el granjero regresó, el carpintero justo había terminado su trabajo.
    El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, su quijada cayó. ¡No había ninguna cerca de dos metros! En su lugar había un puente -¡un puente que unía las dos granjas a través del arroyo!- Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.
    En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: "¡Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho!".
    Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. "¡No, espera!", le dijo el hermano mayor.
    "Quédate unos cuantos días. Tengo muchos proyectos para ti" , le dijo el hermano mayor al carpintero. "Me gustaría quedarme", dijo el carpintero, "pero tengo muchos puentes por construir".

    February 16

    La felicidad

    Un cuento hindú - La felicidad

    Un gato grande ve como un gatito da vueltas sobre si mismo, y tratando de agarrarse la cola, y le pregunta: ¿Por qué lo haces? y el gatito responde: ¿Porque he aprendido que lo mejor es la felicidad y mi cola es la felicidad".
    El gato grande replica: "Yo también se que mi cola es la felicidad. Pero me he dado cuenta que, cuando la persigo, se me escapa. Y cuando me centro en hacer lo que tengo que hacer, ella viene detrás de mi a cualquier sitio que yo vaya".
    February 11

    Aprendiendo de las flores

    Por qué continuar luchando
    Una rosa que deseaba la compañía de las abejas, pero ninguna se le acercaba.
    A pesar de todo, esta flor aún era capaz de soñar: Cuando se sentía sola, imaginaba un jardín cubierto de abejas, y que todas venían a besarla. Y conseguía resistir hasta el próximo día, cuando, una vez más, abría sus pétalos.
    -¿No te sientes cansada? –alguien debe haber preguntado.
    -No. Tengo que continuar luchando –responde la flor.
    -¿Por qué?
    -Porque si no me abro, me marchito.

     Aprendiendo a ver
    Buda reunió a sus discípulos y les mostró una flor de loto.
    -Quiero que me digáis algo sobre esto que tengo en las manos.
    El primero hizo un verdadero tratado sobre la importancia de las flores. El segundo compuso una bonita poesía sobre sus pétalos. El tercero inventó una parábola usando la flor como ejemplo.
    Cuando le tocó el turno a Mahakashyap, éste se aproximó a Buda, olió la flor, y acarició su rostro con uno de los pétalos.
    -Es una flor de loto –dijo Mahakashyap. –Simple, como todo lo que viene de Dios. Y bella, como todo lo que viene de Dios.
    -Tú has sido el único que has visto lo que tenía en las manos –fue el comentario de Buda.

     En busca de un sabio
    Durante días, la pareja caminó casi sin cruzar palabra. Finalmente llegaron al centro del bosque, y encontraron al sabio.
    -Mi compañera casi no ha hablado conmigo durante el viaje –dijo el chico.
    -Un amor sin silencios es un amor sin profundidad –respondió el sabio.
    -¡Pero ella ni siquiera me ha dicho que me quiere!
    -Hay personas que no paran de repetir esto, y al final acabamos por desconfiar de sus palabras.
    Los tres se sentaron sobre una roca. El sabio apuntó hacia el campo de flores que tenían a su alrededor.
    -La naturaleza no repite constantemente que Dios nos ama. Pero lo podemos comprender a través de sus flores.

    En la floristería
    La mujer caminaba por un centro comercial cuando se fijó en el cartel: una nueva floristería. Al entrar, se llevó un susto: no vio ninguna maceta, ningún ramo, ninguna cesta, pero era Dios en persona quien atendía en el mostrador.
    -Puedes pedirme lo que quieras –dijo Dios.
    -Quiero ser feliz. Quiero paz, dinero, facilidad para hacerme entender. Quiero ir al cielo cuando muera. Y quiero que todo esto se conceda también a mis amigos.
    Dios se dio la vuelta y abrió algunos botes que estaban en el estante, sacó de dentro algunos granos, y le extendió la mano a la mujer.
    -Aquí tienes las semillas –dijo. –Comienza por plantarlas, que aquí no tenemos los frutos.

    February 06

    Las 4 velas

    Las cuatro velas se quemaban lentamente.

    En el ambiente había tal silencio que se podía oír el diálogo que mantenían.

     

    La primera dijo: 

    - ¡YO SOY LA PAZ!

    Pero las personas no consiguen mantenerme.

    Creo que me voy a apagar.

    Y, disminuyendo su fuego rápidamente, se apagó por completo.

     

    Dijo la segunda: 

    - ¡YO SOY LA FE!

    Lamentablemente a los hombres les parezco superflua.

    Las personas no quieren saber de mí.

    No tiene sentido permanecer encendida.

    Cuando terminó de hablar, una brisa pasó suavemente sobre ella y se apagó.

     

    Rápida y triste la tercera vela se manifestó: 

    - ¡YO SOY EL AMOR!

    No tengo fuerzas para seguir encendida.

    Las personas me dejan a un lado y no comprenden mi importancia. Se olvidan hasta de aquellos que están muy cerca y les aman.  

    Y, sin esperar más, se apagó.

     

    De repente...

    Entró un niño y vio las tres velas apagadas.

    -        Pero, ¿qué es esto? Deberíais estar encendidas hasta el final.  

    Al decir esto comenzó a llorar.

     

    Entonces, la cuarta vela habló:

    - No tengas miedo, mientras yo tenga fuego, podremos encender las demás velas.

     YO SOY

    ¡LA ESPERANZA!

    Con los ojos brillantes, agarró la vela que todavía ardía...

    Y encendió las demás.

    ¡QUE LA ESPERANZA NUNCA SE APAGUE DENTRO DE NOSOTROS!

    ¡...y que cada uno de nosotros sepamos ser la herramienta que los niños necesitan para mantener la Esperanza, la Fe , La Paz y El Amor!!!

    MANTEN LA LLAMA ENCENDIDA SIEMPRE!!!


    January 25

    Cuentos de Oriente

    CONCRECIÓN

    Aunque era un buscador serio y motivado, siempre estaba sumido en profundas reflexiones metafísicas que no le conducían a ninguna parte. Aunque había leído innumerables textos y escuchado a un gran número de maestros, cada día estaba enredado por sus abstracciones metafísicas y conceptos filosóficos. Un amigo le dijo: “Lo que tú necesitas es un maestro muy pragmático y que no te siga proporcionando abstracciones metafísicas o filosóficas que aún enturbien más tu visión”. Era un buen consejo y el buscador, cada día más confundido, decidió buscar un maestro así.

    Un día le hablaron de uno así y presto, se puso en marcha hacia él. De momento el maestro le ordenó:

    -        Siéntate tres días frente a mi casa y mantén tu mente tan serena como puedas. Nada de reflexiones; nada de pensamientos; nada de averiguaciones filosóficas.

    Tres días después, el maestro lo aceptó y el discípulo, compulsivamente, lo primero que hizo fue preguntarle al mentor si existía un espíritu o no.
    El Maestro le dio un buen tirón de orejas, y el hombre protestó:

    -        No es muy gentil por vuestra parte lo que acabáis de hacer.

    -        ¡No me vengas con pamplinas a estas alturas de mi vida! – replicó el maestro.
    Maestro y aspirante salieron a dar un largo paseo.

    -        Maestro, cuando un ser liberado muere, ¿sigue o no sigue existiendo en alguna parte?
    El maestro comenzó a coger moras silvestres y a degustarlas en silencio. El discípulo protestó:

    -        No es muy amable por vuestra parte no responder cuando uno le habla.

    El maestro le miró con expresión severa y dijo:

    -        Yo estoy en el presente, comiendo estas deliciosas moras, y tú estás, como un verdadero estúpido, más allá de la muerte.

    Se sentaron a reposar bajo un frondoso árbol, cerca de un arroyo.

    -        Maestro, ¿hay un ser supremo que creó el mundo o todo es producto de la casualidad?

    -        ¡Déjate ya de vanas preguntas! – le increpó el maestro, y añadió -: Ahora voy a preguntarte algo muy concreto: ¿Escuchas el rumor del arroyo y el trino de los pájaros; hueles la brisa perfumada y sientes su caricia sobre  tu piel; notas la tierra firme debajo de tu cuerpo?

    -        No – repuso el discípulo, sin poder evitar estar rumiando ideas y opiniones en su mente.

    Y el maestro concluyó:

    - Pues lamento decirte que eres realmente incorregible. Ve a otro maestro que te llene la cabeza de ideas y permíteme a mí seguir escuchando el rumor del arroyo y sintiendo la amable caricia de la brisa sobre mi cuerpo.

    M: La mente siempre está en el pasado o en futuro; en lo que fue o en lo que pueda ser, y se extravía en sus opiniones, ideas y conceptos, resistiéndose a la gloria y frescura del momento. Así la mente se vuelve un archivo, pero pierde su capacidad para ejercitarse y expandirse de instante en instante.

     Si te aferras a tu mente, a tus pensamientos... el problemas más insignificante te acabrá comiendo.
    Aprende a resistir. Fija tu atención en otra cosa y podrás salir de tu mente.  Respira y hazlo siempre con amor.

    January 24

    La actitud

    Sabiduria china

    Había una vez un campesino chino, muy pobre, pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo.

    Un día el hijo le dijo: "¡Padre, qué desgracia, se nos ha ido el caballo."

    "¿Por qué lo llamas desgracia?" Respondió el padre, "Veremos lo que trae el tiempo."

    A los pocos días, el caballo regresó acompañado de una preciosa yegua salvaje. "¡Padre, que suerte!" Exclamó el muchacho. "Nuestro caballo ha traído otro caballo más."

    "¿Por qué le llamas suerte?" Repuso el padre, "Veamos qué nos trae el tiempo."

    Unos días después, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado a un jinete, se encabritó y lo arrojó fuertemente al suelo.

    El muchacho se quebró una pierna. "¡Padre, ¡qué desgracia!" dijo él, "¡Me he quebrado la pierna!"

    Y el padre retomando su experiencia y sabiduría sentenció: "¿Por qué lo llamas desgracia? ¡Veamos que trae el tiempo!"

    El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después, pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vieron en la casa del anciano, a un joven entablillado y lo dejaron, siguiendo de largo.

    El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

    La vida da tantas vueltas y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno y lo bueno, malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en Dios,

    Porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas y para el plan infinito. Así que esperemos el día de mañana con alegría, ¡vivamos el hoy con plenitud!

    January 20

    El viejo Samurai

    Leyenda Japonesa

    Era una vez un Gran Samurai que vivía cerca de Tokio.
    Aunque viejo, se dedicaba a enseñar el arte Zen a los jóvenes.

    A pesar de su edad, corría la leyenda de que aún era capaz de derrotar a cualquier adversario.

    Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos apareció por allí. Quería derrotar al Samurai y aumentar su fama.
    El viejo aceptó el desafío y el joven comenzó a insultarlo.
    Pateó algunas piedras hacia él, escupió en su rostro, gritó insultos, ofendió a sus ancestros
    ...etc.

    Durante horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo permaneció impasible.
    Al final del día, sintiéndose ya exhausto y humillado, el guerrero se retiró.
    Y los alumnos, sorprendidos, preguntaron al maestro como pudo él soportar tanta indignación.

     

    -         Si alguien llega hasta ustedes con un presente, y ustedes no lo aceptan, ¿a quien pertenece el presente?  A quien intentó entregarlo, respondió uno de los discípulos.

     
    - Lo mismo vale para la injuria, la rabia, la calumnia y  los insultos.                                      Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los traía consigo.

     

    Tu paz interior depende exclusivamente de ti.

     

    Las personas no pueden quitarte la calma.

     

    Solo sucederá si tú lo permites.

     

    January 18

    Los dos ratones y el vaso de leche

    LOS DOS RATONES Y EL JARRO DE LECHE

     

    Dos ratoncitos cayeron dentro de un jarro de leche. Al quedar el borde del jarro demasiado lejos, quedaron atrapados en el interior del recipiente. Se pusieron a nadar frenéticamente para no hundirse. Llevaban agitándose así un buen rato, cuando uno de los dos perdió toda esperanza y abandonó la lucha. Dejó de nadar y se ahogó. El otro extenuado, decidió seguir luchando hasta el límite de sus fuerzas. Nadó y nadó sin descanso. De repente la leche se convirtió en mantequilla y apoyándose sobre esta nueva materia, el ratoncito saltó por encima del borde y escapó.

     

    COMENTARIO: ¡Hay que luchar hasta el último segundo, no rendirse y mantener siempre la esperanza!

     

    January 14

    El poder de la llama

    El poder de la llama

      Érase una vez una barra de hierro de una fuerza infinita. Todos, el hacha, el martillo y la llama intentaron romperla en dos.
    Yo lo conseguiré dijo el hacha. Golpeó con su filo la barra una y otra vez pero lo único que consiguió fue perder su afilada punta.
    Déjame a mí dijo la sierra, que se ensañó con el hierro hasta que exhausta y sin dientes, se dio por vencida.
    Sabía que no lo conseguirías. Yo te enseñaré como hacerlo dijo el martillo a la sierra. Pero el primer golpe perdió la cabeza, sin abollar un poquito la barra de hierro.
    ¿Lo intento yo ahora? preguntó tímidamente la pequeña llama.
    Olvídalo le respondieron todos, nunca lo conseguirás ¿Que puedes hacer tu insignificante lumbre?
    A continuación, la pequeña llama se acercó hasta la barra de hierro, la abrazó y no la soltó hasta derretirla

    El Tigre y el Zorro

    El Tigre y el Zorro

    Un tigre atrapó a un zorro, y éste le dijo: "A mí no puedes comerme. El Emperador del Cielo me ha designado rey de todas las bestias. Si me comes desobedecerás sus órdenes. Si no me crees ven conmigo. Pronto verás cómo huyen los otros animales al verme".
    El tigre accedió a acompañarle y en cuanto los otros animales los veían, escapaban presurosos. El tigre creyó que temían al zorro. No se dio cuenta que huían de él.

    El optimista y el pesimista

    El optimista y el pesimista

     

    Érase una vez dos niños, uno optimista y otro pesimista. En casa, cada uno disponía de su propio cuarto de juegos. El pesimista lo tenía todo lleno de juguetes que le habían regalado sus familiares y amigos con motivo de su cumpleaños o como regalo de Navidad. Ahora bien, el niño siempre los recibía con lágrimas, pues nunca le regalaban lo qué el más quería: un tambor. Tal era su obsesión por conseguir un tambor que era incapaz de contentarse con otros juguetes, por muy bonitos y divertidos que fuesen. Eso explica por qué todos los regalos estaban tirados por el suelo, completamente abandonados por su dueño.
    El pequeño optimista no era tan afortunado. Lo único que tenía en su cuarto era un triste montoncito de estiércol de la granja y un tenedor.
    Una tarde, como tantas otras, los padres se asomaron a los cuartos de recreo de sus hijos para verles jugar. Como de costumbre, el pequeño pesimista estaba lloriqueando porque no lograba encontrar un tambor entre su enorme montaña de juguetes. En el cuarto del pequeño optimista el panorama era bien distinto. Al asomarse vieron a un niño risueño y feliz escarbando animadamente entre el estiércol con el tenedor. Mientras removía la pestilente masa, se decía en voz alta, con ojos llenos de emoción:
    -Si tenemos estiércol en la granja, es porque hay un caballito cerca...

    January 12

    La sala de los 1000 espejos

    La sala de los 1000 espejos

     

    "Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

    El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subirlas se topó con una puerta ligeramente abierta; lentamente se adentro en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto habían 1000 perritos más, observándolo tan fijamente como él los observaba a ellos

    El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.
    Los 1000 perritos hicieron lo mismo

    Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.
    Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para si mismo:

    "¡Qué lugar tan agradable... voy a venir más seguido a visitarlo!"

     

    Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró en el mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a  los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado ya que lo estaban viendo de una manera agresiva.

    Posteriormente empezó a gruñir, obviamente vio como los 1000 perritos le
    gruñían a él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los otros 1000 perritos
    le ladraron también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó:

    "¡Qué lugar tan horrible es éste... nunca más volveré a entrar allí!".


    En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: La
    sala de los 1000 espejos

     

     

    Todas las caras del mundo son espejos. Decide que cara llevarás por dentro y ese será la que mostrarás. El reflejo de tus gestos y acciones es lo que proyectas ante los demás.

    Las cosas más bellas del mundo no se ven ni se tocan, sólo se sienten con el corazón.

     

    January 10

    El cuento del poblado

    Hasta la choza de un viejo maestro llegaron los ancianos del Consejo de un antiguo pueblo. Venían a consultar al sabio sobre un problema que amenazaba a todos los que habitaban la vieja ciudadela junto al rió. Desde hacia muchos años y pese a todos los esfuerzos del Consejo, los habitantes de ese lugar habían empezado a pelearse a hacerse daño. Se robaban unos a otros, se lastimaban entre si, se odiaban y educaban a sus hijos para que el odio continuara perpetuándose.

    Siempre hubo algunas personas que se apartaban de la senda, le contaron al sabio los consejeros apesadumbrados, pero hace unos diez años comenzó a agravarse la situación y desde entonces ha empeorado mes tras mes.

    ¿Qué pasó hace diez años? Preguntó el maestro.

    Nada significativo respondieron los del Consejo, por lo menos nada malo. Hace diez años terminaron de construir todos el puente sobre el rió. Pero eso sólo trajo bienestar y progreso al pueblo.

    El maestro asintió con la cabeza y sentándose en un raído sillón junto a la ventana empezó a decir, como para si mismo.

    Por supuesto que no hay nada de malo en el bienestar… y mucho menos en el progreso. Sin embargo…

    Los consejeros no se animaron a preguntar. Sólo se acercaron un poco para escuchar las palabras del sabio.

    El mal no está en el bienestar sino en comparar mi bienestar con el del vecino. El mal no está en progresar, pero si en querer ser el que más ha progresado. No hay nada de malo en las cosas buenas para todos, pero sí en competir por ellas. Vuestro pueblo padece el mal de la silaba central, sentencio el anciano.

    ¿La silaba central? Preguntaron los del Consejo. ¿Cuál es ese devastador mal? ¿Cómo podríamos curarlo?

    Debéis ocuparos de enseñar a cada uno de los habitantes del pueblo que el verbo competir es un verbo que enferma, intoxica y mata. La solución es que todos aprendan a hacer un cambio de silaba. Enseñarles que sólo con reemplazar en la palabra competir la silaba central pe, por la más significativa sílaba par, crearemos una nueva palabra: compartir. Una vez todos hayan aprendido el significado de ese verbo, la competencia no tendrá sentido y sin ella el odio y el deseo de dañar a otros quedará sepultado para siempre.

    Todos deberíamos esforzarnos por cambiar la palabra competir por la palabra compartir. Es sólo una sílaba. Un cambio de sílaba para un cambio de vida.

    Una parábola tibetana

    Una parábola tibetana:

    Un hombre sirvió a un maestro durante muchísimos años. Su servicio no era puro; había en él una motivación. Quería que el maestro le diera un secreto. Había oído que el maestro tenía un secreto: cómo hacer milagros. Con este deseo oculto, el hombre servía al maestro cada día. Tenía miedo de hacer alguna mención sobre su motivo, pero el maestro lo observaba continuamente.

    Un día el maestro le dijo: «Es mejor que, por favor, dejes hablar a tu mente, porque constantemente estoy viendo que hay un motivo en el servicio que haces para mí. No nace del amor, ciertamente no procede del amor. No veo nada de amor en ello y tampoco veo nada de humildad. Es una especie de soborno. Así que, por favor, cuéntame, ¿qué quieres?».El hombre había estado esperando esta oportunidad. Dijo: «Quiero el secreto de hacer milagros» El maestro contestó: «Entonces, ¿por qué has desperdiciado tanto tiempo? Podrías habérmelo dicho el mismo día que llegaste. Te has torturado a ti mismo y también me has torturado a mí, porque no me gusta que la gente que me rodea tenga motivo. Resulta horrible mirarlos. Son básicamente avariciosos, y la avaricia los hace desagradables. El secreto es sencillo; ¿Por qué no me lo preguntaste el primer día?

    Consiste en esto...». Escribió un pequeño mantra en un trozo de papel, solo tres líneas: « Buddham sharanam gachchhami. Sangaham sharanam gachchlami. Dhammam sharanam gachchhmi». Significa: «Me pongo a los pies de Buda, me pongo a los pies de la comuna de Buda, Me pongo a los pies de dhamma, la ley suprema».Y el maestro indicó al hombre: «Lleva este pequeño mantra contigo, repítelo cinco veces; solo cinco veces. Es un proceso simple. Solo tienes que recordar una condición mientras lo repites; date un baño, cierra la puerta, siéntate en silencio; y mientras lo repites, no pienses en monos».

    El hombre replicó: « ¿Qué tonterías estás diciendo? Para empezar, ¿por qué debería pensar en monos? ¡En toda mi vida he prestado ninguna atención a los monos! » El maestro contestó: «Tú decides, pero yo tengo que indicarte la condición. Así es como me dieron el mantra a mí, con esta condición. SI nunca has pensado en monos, mejor para ti. Ahora márchate a casa y, por favor, no vuelvas más.

    Tienes el secreto y conoces la condición. Cumple la condición y tendrás poderes milagrosos, podrás hacer cualquier cosa que quieras: volar en el cielo, leer el pensamiento de las personas, materializar cosas, y así sucesivamente».El hombre corrió hacia su casa; hasta se olvidó de dar las gracias al maestro. Así es como funciona la avaricia; no conoce el agradecimiento, no conoce la gratitud.

    La avaricia ignora por completo la gratitud; nunca se ha cruzado con ella. La avaricia es un ladrón y los ladrones no agradecen a la gente. El hombre salió corriendo, pero estaba muy desconcertado: ya en el camino a casa los monos empezaron a aparecer en su cabeza. Vio muchas clases de monos, pequeños y grandes, con boca roja y con boca negra, y estaba muy aturdido: « ¿Que está pasando?».

    De hecho, no pensaba en nada más sino en monos. Y se estaban volviendo más grandes y amontonándose a su alrededor. Se fue a casa, tomó un baño, pero los monos no lo dejaban. Ahora sospechaba que no iban a dejarlo mientras estuviera entonando el mantra. Todavía no lo estaba repitiendo, únicamente se estaba preparando. Y cuando cerró las puertas, la habitación se llenó de monos; ¡estaba tan repleta que no le quedaba espacio para él! Cerró los ojos y allí estaban los monos, abrió los ojos y los monos seguían allí. No podía creer lo que estaba pasando. Lo intentó toda la noche. Tomó uno y otro baño y volvía a intentarlo otra vez, y fracasaba, fallaba completamente. Por la mañana fue a ver al maestro y le devolvió el mantra diciéndole: «Quédate con el mantra. ¡Me está volviendo loco! No quiero hacer ningún milagro, pero, por favor, ¡ayúdame a librarme de estos monos! ». ¡Es completamente imposible librarse de un simple pensamiento!

    Y si quieres deshacerte de él, aún se hace más difícil, porque cuando quieres desprenderte de un pensamiento surge la pregunta -es un momento muy decisivo- de ¿quién es el maestro?, ¿la mente o tú? La mente va a intentar por todos los medios posibles demostrar que ella es el maestro y no tú. El maestro ha sido un esclavo durante siglos, y el esclavo ha sido el maestro durante millones de vidas. El esclavo ahora no puede dejar todos sus privilegios y prioridades tan fácilmente.

    Va a ofrecerte una gran resistencia. ¡Inténtalo! Hoy toma un baño, cierra las puertas y repite este simple mantra: Buddham sharanam gachchhami. Sangham sharanan gachchami. Dhammam sharanam gachchhami -y no dejes que los monos se acerquen a ti...

    Estás riéndote del pobre hombre... Te quedarás sorprendido: tú eres ese hombre.

    January 03

    Si no eres consciente pierdes el reino

    Si no eres consciente pierdes el reino.

     

    Un rey japonés envió a su hijo para que un maestro le enseñara a ser consciente.

    El rey ya anciano le dijo a su hijo “Pon toda tu energia en aprender porque, salvo que seas consciente no vas sucederme. No voy a darle mi reino a alguien que está dormido e inconsciente. No es cuestión entre padres e hijos. Mi padre me lo dio a mí solamente después de haber alcanzado la conciencia. Yo no era la persona adecuada porque no era su hijo mayor, era el menor. Pero mis otros dos hermanos mayores que yo, no podían alcanzarla.

     

    Lo mismo va a ocurrirte a ti. Y el problema es aún más complicado porque yo solo tengo un hijo. Si tú no alcanzas la conciencia, el reino irá a parar a manos de cualquiera. Tú serás un mendigo de la calle. Por tanto,, para ti es una cuestión de vida o muerte. Ve con ese hombre, él ha sido mi maestro. Ahora ya es muy mayor, pero sé que si alguien puede enseñarte, ese hombre es él. Dile: “Mi padre está enfermo, viejo y tengo que ser totalmente consciente antes de que muera, de lo contrario perderé el reino”

     

    El hijo del rey fue al viejo maestro de las montañas. Le dijo: he sido enviado por tu discípulo, el rey.

    El maestro era muy anciano, más que su padre. Le contestó: Recuerdo a ese hombre. Era realmente un auténtico buscador. Espero que demuestres tener la misma calidad, el mismo genio, la misma totalidad. La misma intensidad.

    El joven príncipe afirmó: Lo haré todo.

    A lo que el maestro respondió: Entonces empieza por limpiar la comuna. Y recuerda una cosa: que te golpearé en cualquier momento. Quizás cuando estés limpiando el suelo yo me acerque por detrás y te golpee con mi vara, así pues, mantente alerta.

    El replicó: Pero yo he venido a aprender conciencia…

    Y el maestro le comentó: Así es como aprenderás.

    Pasó un año. Al Principio recibí muchos golpes cada dia, pero poco a poco empezó a estar más consciente. Hasta incluso las pisadas del viejo…, podía encontrarse haciendo cualquier cosa, por muy absorto que estuviera en su trabajo, inmediatamente se daba cuenta de que el maestro estaba rondándolo. El príncipe estaba preparado. Después de un año el maestro lo golpeo por la espalda mientras estaba muy enzarzado hablando con un compañero del ashram. Pero el príncipe continuó conversando y aun así pudo esquivar la vara antes de que le alcanzara el cuerpo.

    El maestro le dijo: Está bien. Este es el final de la primera lección. Esta noche empezamos la segunda.

    El príncipe contestó: Creí que esto era todo. ¿Esto es solo la primera lección? ¿Cuántas más quedan?

    Depende de ti. La segunda lección consiste en que ahora te golpearé mientras duerme y tienes que mantenerte alerta cuando estés dormido.

    El replicó: Dios mío. ¿Cómo puede uno estar alerta dormido?

    El viejo aclaró: No te preocupes. Miles de discípulos han pasado la prueba. También tu padre la pasó. No es imposible. Es difícil, pero es un reto.

    Y desde entonces, cada noche recibía golpes en seis, ocho o doce ocasiones. Era difícil dormir, Pero a los seis meses empezó a sentir dentro de él una cierta conciencia. Llegó un día que justo cuando el maestro iba a golpearlo, con los ojos cerrados le dijo: No te molestes. Eres demasiado viejo. Me duele que estés tomándote tantas precauciones. Soy joven, puedo sobrevivir a los golpes.

    A lo que el anciano contestó: Bendito seas. Has superado la segunda lección. Pero hasta ahora he estado golpeándote con mi vara de madera. La tercera lección consiste en que ahora empezaré a golpearte desde mañana por la mañana con un espada auténtica. ¡Mantente alerta! Un solo momento de inconsciencia y estás acabado.

    Por la mañana temprano, el maestro solía sentarse en el jardín, escuchar a los pájaros cantando, ver las flores abrirse, el sol naciendo. El príncipe pensó: ¡Ahora va a ser peligroso! Una vara de madera es dura, difícil, pero no iba a matarme. Una espada auténtica… Él mismo era un espadachín, pero no se le daba la oportunidad de protegerse; su única protección sería permanecer consciente.

    Entonces se le ocurrió una idea: Este viejo es realmente peligroso. Antes de empezar la tercera lección me gustaría comprobar si él mismo puede pasar la tercera prueba o no. Si va a poner en riesgo mi vida, no puedo permitirle hacerlo sin haber comprobado si es merecedor de ello no. Esto era solo pensamientos que se le ocurrían mientras yacía en la cama. La mañana era fría.

    El maestro le ordenó: ¡Sal de debajo de tu manta idiota! ¿Quieres golpear a tu propio maestro con una espada? ¡Avergüénzate! Puedo escuchar las pisadas de tus pensamientos…, abandona esa idea. Lo había escuchado; aunque no le había dicho hi hecho nada.

    Los pensamientos también son cosas. Los pensamientos al moverse, también hacen ruido y quienes están completamente alerta pueden leer tus pensamientos. Aun antes de que tú los percibas, ellos pueden advertirlos.

    El príncipe esta realmente avergonzado. Cayó a los pies del maestro y dijo: Perdóname, soy un auténtico estúpido.

    Pero ya no se  trataba de un problema de una espada de verdad, empezó a ser consciente de todo lo que le rodeaba, incluso de su propia respiración, del latido de su corazón. Se daba cuenta de la más mínima brisa pasando entre las hojas, de una hoja caída volando en el viento. El maestro lo intentó unas cuantas veces pero siempre lo encontró preparado. No pudo golpearlo con la espada porque no podía sorprenderlo inconsciente, despistado. Siempre esta alerta. Era una cuestión de vida o muerte. No puedes permitirte estar de ninguna otra manera que no sea alerta.

    Durante tres días el maestro no pudo encontrar ni un solo momento, ni un solo resquicio. Y después del tercer día, le llamó y le dijo: Ahora ya puedes marcharte y comunicar a tu padre que l reino es tuyo, aquí tienes un carta de mi parte.

    Estar alerta es el proceso de mantenerse cada vez más despierto.